sábado 29 de enero de 2011

Llanto




Rosa María, fue mi primera compañera en unos años ilusionantes y difíciles. Valiente y decidida se atrevió a embarcarse conmigo en una aventura fuera de tiempo que nos hizo crecer y nos regaló buenos amigos. Rosa María a la que quiero muchísimo porque es hermosa, porque me quiere y porque siempre ha sido así, ha perdido a Miguel " a quien tanto quería". Su dolor le llevó a escribir unos versos y a pedirme que los publique en el blog, corregidos si quieres, me dice. Por supuesto no se me ha ocurrido tocarle ni una coma. Es su duelo (que hago mío) y quiere compartirlo, y así será.



¿Por donde anda mi corazón?, resuelto a encontrarte.
Libre de pesar, en la muerte, haya el alma calma eterna.
Pendiente de la tristeza y del amargor en las sienes, dolor sin sentido.
Sin poder hablarte, ni explicarte, ni quererte.
Sin poder oír un susurro, ni ver una sonrisa, para siempre.
En mi corazón encerrado bajo 12 llaves, un desprecio interno por perderte y no encontrarte.
Al final a los 110 y ni uno más te buscare, podré por fin pedirte perdón, amarte.
“Aunque dejé, de existir en el mismo momento que te dije, no.”
Oscuridad eterna..
Cuando lo supe, lo supe y no quise, pero quería, y no deje.
Mejor así, para ti, amor mío.
Después de eso, hubieras sufrido, ¡sufrido tanto!
Mejor así amor mío...
Podrías haber crecido en paralelo, con amor, por otro lado, al unísono.
Y habernos encontrado en el tiempo.
Te perdí sin decir adiós, sin sentir tu perdida que ahora siento.
Por dentro, muy adentro: en donde los sueños crecen, en donde se anhela y se desarrolla el alma.
Hay otro sitio donde estas conmigo, siempre, desde entonces.
Espero con la paciencia eterna de los años, aun en una cuna, te vuelva a encontrar en otra vida.
Para poder comenzar de nuevo….
Te quiero, Miguel, te quiero…



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